La maravillosa Cuba de los 50

Por: Raúl Capote

En esos años “maravillosos”, se consolidó el Imperio de la mafia norteamericana en la Isla, sobre todo desde el momento en que el capo mafioso Fulgencio Batista asumió el poder mediante un artero cuartelazo. Fueron los años de los terribles crímenes de la dictadura, de las torturas, dell clima de pavor en que vivía la población, aterrorizada, en manos de desalmados verdugos como Esteban Ventura Novo  Rolando Masferrer y otros muchos esbirros.

Los ejemplos de la podredumbre moral, del crimen, de la subordinación nacional a los EEUU, abundan, pero mejor, vamos a hablar de economía. Comienzo por una afirmación absoluta, éramos pobres y dependientes. Esa es la gran verdad. La situación de dependencia económica a los EEUU comenzó antes de 1895, se extendió en 1902 y se completó y profundizó en los años 20.  Desde el gobierno de Zayas, electo Presidente en 1921, la intervención de Enoch Crowder, enviado especial del Presidente de los EEUU para “resolver” la terrible crisis económica que atravesaba Cuba, (las medidas adoptada por Zayas, bajo la presión del enviado especial yanqui), provocaron un crack bancario y desde entonces el capital financiero estadounidense se convirtió en propietario de la mayor parte de la riqueza nacional, así como en monopolista del sistema comercial y de crédito, lo que significó la desnacionalización de la banca del país, el National City Bank de Nueva York sustituyó al Banco Nacional y al Banco Español, como principal banco de Cuba. Esta situación de desnacionalización de la banca se fue agudizando y llegó al clímax en los 50.

Durante los gobiernos auténticos, el azúcar representaba el 90% de las exportaciones del país, su producción había crecido un 40%, sin embargo el costo de la vida siguió aumentando, hasta alcanzar  en 1952 el doble de 1944 y la corrupción administrativa hizo casi invisible el incremento del tesoro público.

En 1952 la economía estaba en franco estado de estancamiento, apenas se invertía en la producción el 9% del ingreso bruto del país, si comparamos con el resto de América Latina, veremos una diferencia notable, la inversión en esos países era del 18%, el doble.

En los años 50  éramos un caso típico de  subdesarrollo estructural integral, en la Habana se concentraba el 73% de los teléfonos, el 60% de los automóviles, la mayor parte de las construcciones, el mayor gasto de electricidad estimado en un 78%, la gran mayoría de los hospitales, más del 75% de los médicos y enfermeras, los salarios más altos. Sin embargo el censo de 1953 indicaba que el 68,5% de los campesinos vivía en bohíos miserables de techo de guano y piso de tierra, el 85% no tenía agua corriente y el 54% no disponía de ningún tipo de servicio sanitario, el ingreso promedio diario de un trabajador agrícola apenas llegaba a los 15 centavos. Solo un 11% de las familias consumía leche, el 4% carne y el 2% huevos, el 36% tenía parásitos y el 44% no sabía leer ni escribir, según el Consejo Nacional de Economía el total de personas desocupadas en 1958 alcanzaba la astronómica cifra de  738,000 en una población de poco más de 6,000,000.  Apenas existían 2,400 industrias no azucareras, la mayoría con menos de 100 trabajadores y ubicadas en los alrededores de La Habana.

400,000 familias urbanas vivían hacinadas en barracones, cuarterías y ranchos sin las más mínimas condiciones higiénico sanitarias y más de 2, 000,000 se veían obligadas a pagar alquileres que sobrepasaban  un quinto y un tercio de sus ingresos, casi 3,000,000 carecía de luz eléctrica.

En el campo solo se explotaba el 20% de la tierra cultivable mientras Cuba importaba la mayor parte del consumo alimentario, leche, huevos, frijoles, queso, mantequilla, harina, grasa y una larga lista de productos comprado en su inmensa mayoría en los EEUU.  Más del 50% de las mejores tierras del país estaba en manos extranjeras, la United Fruit Company y la West Indian unían la costa norte con la costa sur de la antigua provincia de Oriente. Cuatro compañías azucareras norteamericanas eran propietarias de 1, 000,000 de hectáreas de tierra. El latifundio ganadero ocupaba 300,000 caballerías poco menos que abandonadas.

Cuba exportaba azúcar para importar caramelos, exportaba cueros para importar zapatos. Cuba era una factoría productora de materia prima barata.

Esa era a grandes rasgos la Cuba de los 50, hay mucho más, pero no quiero abrumarlos con datos y cifras. Cuba fue una neocolonia yanqui, el sistema de dominación perfecto, el esquema a aplicar al resto del mundo. Diseño que fue roto por una revolución triunfante que le volvió obsoleto e inaplicable. Esa Cuba dependiente, no regresará.

 

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