Cuba: Cada provocación tendrá una respuesta

Por: Bertha Mojena

Un puente entre Lima y La Habana parecía haberse tendido y una sola voz haberse escuchado aun cuando más de una treintena de voces se hayan alzado entre las dos capitales este miércoles, mientras transcurría el Diálogo Hemisférico en la capital peruana y el II Foro de la Sociedad Civil cubana Pensando Américas, del lado de acá.

Se pensó a Américas, y ¡de qué forma! Pero más que todo se defendió el derecho de los pueblos de la región a convivir en paz y desarrollar el sistema económico y social que consideren sin intromisiones ni injerencias foráneas, unidos, sobre la base del respeto y la cooperación.

Y se pensó a Cuba, se defendió Cuba, se alzó Cuba y casi sin pretenderlo una frase, una reafirmación, una exigencia se convirtió en pólvora de dignidad que estalló en la cara de los que mancillan. “Con Cuba no te metas”, respuesta del embajador Juan Antonio Fernández a un mercenario peruano que comenzó a pasar de boca en boca y se convirtió en aplauso, en energía, en etiqueta en las principales redes sociales y más que eso, en la fuerza de la verdad que nos acompaña.

Los medios de prensa cubanos reflejaron minuto a minuto cada detalle del Foro de los actores sociales y organizaciones cubanas que se desarrolló en la sede nacional de la central obrera de Cuba, así como el enlace directo mediante el cual se podía ver lo que acontecía en Perú, en ese Diálogo que también trasmitía la página en Facebook de la Secretaria de Cumbre de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Del lado de allá, la joven jurista Yamila González, una Mariana de estos tiempos, con voz baja, suave, pero clara y digna, en su rol de vocera de la Coalición 15 que coordina nuestro país para establecer nuestra visión sobre el eje “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”, le bastaron unos pocos minutos para sentar nuestra declaración de principios: Cuba no está de acuerdo con la manera selectiva y el formato en que se ha estado organizando el diálogo, limitando la transparencia y el libre intercambio, el necesario y verdadero debate, abierto y lo más justo posible.

Resaltó las posiciones de nuestro país sobre la corrupción, describió la forma en que se ha organizado la Coalición que representa y destacó que cada uno de los representantes de la sociedad civil cubana propuestos para participar en el Foro de la VIII Cumbre en abril próximo, ha estado participando y cumpliendo rigurosamente los requisitos exigidos, incluso en el espacio virtual.

Y ante lo que podía avecinarse, sin medias tintas, señaló: “La sociedad civil cubana no compartirá espacio alguno con elementos y organizaciones mercenarias que son financiadas desde el exterior respondiendo a los intereses de una potencia extranjera con una clara agenda de subversión y violencia contra el pueblo cubano. Acuden a estos espacios con el fin de provocar, buscar legitimidad y el reconocimiento que no tienen en la sociedad cubana, lo que resulta absolutamente inaceptable para nosotros”.

Minutos después, el diplomático cubano ya mencionado habló del dolor y la sinrazón por una América mutilada mientras no estuviera en ese espacio una de sus hijas: Venezuela, país que mucho ha aportado al ideal libertario e integracionista de América Latina y el Caribe y que el Foro de Lima en abril “debería ser un punto de encuentro para todos los países del hemisferio y un espacio donde todos, sin injustas exclusiones, podamos expresar nuestras ideas, alcanzar consensos, disentir y debatir respetando nuestra rica diversidad”.

Reconoció la necesidad de un enfoque integrado en la lucha contra el flagelo de la corrupción y el papel que está llamada a jugar la sociedad civil y los actores relevantes de nuestros países en este esfuerzo común, con mayor participación y control popular, ingredientes esenciales en la implementación de las políticas públicas. Y previsoramente, alertó sobre la composición de la coalición 26, que a nombre de la llamada Red Latinoamericana de Jóvenes por la democracia, tiene entre sus coordinadores a personas y organizaciones de dudosa trayectoria y con una agenda política de provocaciones y subversión.

Mientras esto transcurría, atentos en La Habana, más de un centenar de representantes de nuestra sociedad civil escuchaban y reflexionaban para emitir sus criterios. Minutos después aquel salón se estremece de aplausos y parecía que todos se abrazaban cuando el vocero del gobierno cubano en ese encuentro en Lima interpela al representante de esa supuesta Red Latinoamericana de Jóvenes, que lo que menos ha hecho y hace, es preocuparse u ocuparse de las desdichas y las luchas de los jóvenes del continente.

No quiero ni oír mencionar la palabra que acabas de decir. Te pido que con Cuba no te metas. Payasadas en Cuba no habrá. No vas a ir en ese talante. Cesen las provocaciones y ajústate a lo que tengas que decir, por favor”. Breves palabras, pero un sable en la mejilla de aquel que con voz y rostro aparentemente angelicales encerraban a un lobo en piel de cordero. Sobraron entonces comentarios, y fue una inyección de energía para los que  lo observaban del lado de acá.

Se abrieron las puertas entonces al debate. Y ahí estuvo la voz de la juventud cubana reafirmando que esa Red no representa a los jóvenes dignos y luchadores de la América Nuestra, muchos menos a los cubanos; se escuchó a los religiosos que hermanados unos con otros – sin importar la creencia, procedencia o fe que profesen- se unen cuando de defender a Cuba se trata y entonces pidieron “Ache pa su tierra” advirtiendo que no se metan con Cuba porque se hiergue esa sangre mambisa, mezcla de indio y africano que hemos regado por siglos en defensa de lo nuestro.

Se escuchó al científico, al maestro, al obrero sindicalista, al joven escritor de la Asociación Hermanos Saiz, al economista, al azucarero, al estudiante de Derecho de la Universidad de La Habana y a su profesor, al médico, al historiador, al sociólogo, al representante de la comunidad china en Cuba, y a muchos otros que coincidían en hacer suya esa frase de advertencia, convertida casi en un mandamiento y no en consigna, sino en esencia misma de una verdad defendida y por defenderse siempre.

No describo más. Sobran las palabras cuando se viven desde la razón y el corazón. Y así se vivió cada segundo de una jornada de lucha que apenas es la punta del iceberg de lo que pudiera vivirse en la VIII Cumbre de las Américas y los cubanos lo sabemos bien, como sabemos de dónde venimos, hacia dónde vamos y la verdad que nos asiste, esa que se pretende menguar coartando el derecho a estar allí a representantes de organizaciones cubanas como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) o la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP). Al parecer se les olvida que cederistas en Cuba somos todos, que nuestros barrios son la esencia misma de la defensa de nuestro socialismo y que la voz de nuestros campesinos estará presente en Lima, de muchas formas.

Aún quedan varias semanas para la VIII Cumbre de las Américas, en un contexto regional complejo, desafiante, en el que se pretende dialogar sobre corrupción, un escenario en el que se vislumbra estén muchos de los artífices mismos de este flagelo, enmascarado en mandatarios y dirigentes que viven de la explotación y la desigualdad que genera el propio sistema capitalista.

Por lo pronto, la sociedad civil cubana ha demostrado organización, unidad, claridad de principios y valores recogidos en una Declaración política refrendada en La Habana este miércoles 21 de marzo, en la que también se exige la eliminación del bloqueo de Estados Unidos a Cuba, la devolución del territorio ilegalmente ocupado en Guantánamo, se reafirma la declaración de América Latina y el Caribe como zona de paz, la solidaridad con la Revolución Bolivariana de Venezuela y que el enemigo de todos es uno solo: el imperialismo.

Al decir de nuestro embajador Juan Antonio Fernández, el mayor desafío previo a la Cumbre aún lo tenemos por delante, mediante un proceso de aprobaciones y acreditaciones que está en curso y que será crucial para garantizar un clima de diálogo y respeto, pues la credibilidad del Foro está intrínsecamente vinculada a la calidad de sus participantes y al debate de los temas por los que se convoca, “sin politización, y sin la ofensiva presencia de usurpadores camuflados de sociedad civil”.

Quizás las palabras más empleadas por los cubanos han sido el respeto, el diálogo, la construcción de consensos. Para nosotros está claro. Para otros, no lo creo. Desde ya la alerta está lanzada: “Con Cuba no se metan”, ojalá se haya entendido en toda su magnitud. Si no fuera así, entonces, como dijo nuestra vocera en Lima ayer: “ante la ofensa, el irrespeto y la provocación, habrá siempre una respuesta”.

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