Regresar a Cuba: Esa es la cuestión

Por: Raúl Antonio Capote
Por lo general se habla de cuantos cubanos viajan fuera de Cuba y cuantos no regresan a vivir a la isla, se manipulan las cifras,  muchas veces con fines políticos para dañar la imagen de Cuba. Poco se habla de la cantidad de cubanos que decide regresar de manera definitiva a vivir en Cuba, después de haber abandonado la isla en algún momento de sus vidas con propósito de no volver.
Las personas tienen el derecho a viajar, a residir fuera de su patria, a regresar cuando lo deseen,  vivir en la isla revolucionaria, cercada, amenazada, enfrentando el trabajo cotidiano de construir una sociedad nueva, era y es una opción voluntaria, también la experiencia enseña que se puede amar a Cuba y defenderla este donde se este.
Los cubanos emigran por diversas razones, en los últimos tiempos las razones económicas han primado sobre cualquier otra. Un país que afrontó una crisis en los 90 de más de 20 años, como la que enfrentamos, puede jactarse sin pena de haber vencido los tiempos más complejos y duros, con dignidad sin parangón en la historia.
Se fueron a buscar nuevos horizontes, estaban en su derecho, querían ayudar a sus familiares, vivir nuevas experiencias, buscar horizontes diferentes, socorrer a los que quedaban atrás, mil motivos se pueden enumerar, con orgullo podemos decir hoy y sin chovinismo, que Cuba salió de la crisis pagando un precio en las mentalidades, en el imaginario, menos comprometido que el de otras naciones que vivieron experiencias similares, menos extensas en el  tiempo además.
Los recursos humanos, formados por la Revolución, con una alta calificación y cultura general, encontraron en otras tierras, con más facilidad que los emigrantes de otras regiones, un lugar para trabajar, pero la tierra llama de manera muy especial, lo dicen todos, los aires de la isla insurrecta no se dejan atrás con facilidad.
Los cambios en la Ley Migratoria, comenzaron a dar frutos de inmediato, la facilidad para viajar abrió los horizontes de un pueblo de emigrantes, de navegantes, de gente cosmopolita imposible de enmarcar, la esperada y cacareada estampida no ocurrió, lo que si ocurrió fue el regreso cada vez mayor a la isla de aquellos que se habían ido.
La cifra de cubanos que regreso a Cuba desde los EEUU fundamentalmente en el 2013 fue de 3500, en 2014 fue el doble y creció aún más en el 2016, según el “empresario” Fernando Ravsberg,  la cantidad de solicitudes para regresar es de decenas de miles.
Las causas del regreso suelen ser variadas, muchos llegan a la edad de retiro en el país donde emigraron y deciden regresar a vivir su vejez en Cuba donde tienen garantizadas condiciones y derechos que son paradigmáticos en el mundo de hoy.
Otro grupo no logra adaptarse a su nueva vida y las nuevas costumbres y prefieren retornar a la isla, otros, sobre todos los que se marcharon atraídos por los cantos de sirena del capitalismo, desencantados,  vuelven a la tierra que les vio nacer, el American Way of Life no es un sueño es una pesadilla, no regresan derrotados, muchos regresan como buenos cubanos con deseos de construir, porque no hay mejor futuro que el que podemos construir juntos, a lo cubano, en la isla solidaria donde se comparte el pan, la sal, los problemas, la vida.
La  Isla donde los hijos son de todos, los viejos son de todos, las dificultades son de todos y las alegrías, las penas, los triunfos y las derrotas se comparten en familia, como una gran familia.

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