La Guerra Sucia de la USAID II

Por: Raúl Antonio Capote

En la actualidad a la USAID se le asignan millones de dólares que distribuye directamente a través de la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y otras agencias, las cuales tributan y subvencionan partidos, coaliciones políticas, sindicatos, gremios empresariales, medios de comunicación, asociaciones profesionales y civiles, grupos estudiantiles, de mujeres, campesinos y de “derechos humanos”. Estas asistencias comprenden orientación y patrocinio político como parte del adoctrinamiento ideológico a favor de los Estados Unidos.

El Congreso de los Estados Unidos aprobó la ley de la creación de la NED   en noviembre de 1983, como organización privada, no gubernamental y no lucrativa, destinada a “promover la democracia en el mundo”. El presupuesto con que opera la NED proviene del Congreso de los EE.UU., que le otorga millones cada dos años como parte del presupuesto del Departamento de Estado. También reciben donaciones de cuatro asociaciones, la Smith Richardson Foundation, la John M. Ohin Foundation, la Lynde and Harry Bradley Foundation y Freedom House, financiadas indirectamente por contratos federales.

El dinero es distribuido  entre el Instituto Republicano Internacional (IRI), el Instituto Demócrata Nacional para Asuntos Internacionales (NDI), el Centro Americano para la Solidaridad Internacional del Trabajo de la Federación Americana de Sindicatos-Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO) y el Centro para la Empresa Privada Internacional (CIPE por sus siglas en inglés), de la Cámara de Comercio, etc. que a su vez reparten recursos monetarios y materiales a otras organizaciones en Estados Unidos y el mundo, y desembolsan dinero y materiales para las organizaciones opositoras en países que no cuentan con la simpatía del gobierno de los EE.UU.

Así la USAID crea en nuestro continente una profunda red, que capta cuadros, fabrica líderes, penetra la sociedad civil, utilizando grupos locales y personas. Resulta un verdadero ejército intervencionista de “expertos”, “consultores” “consejeros” que trabajan en el desarrollo de estos planes subversivos. Solo en sus primeros diez años de creada la NED  distribuyó más de 200 millones de dólares, en 1500 proyectos para sostener a los “amigos de América”.

De 2007 a 2011 la USAID destinó un presupuesto de 158 millones a programas dedicados a crear supuestos sistemas políticos competitivos en América Latina y el Caribe. Agencias norteamericanas afiliadas a esa organización, financiaron a fuerzas opositoras al gobierno de Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador. La cifra se quintuplicó en los últimos cinco años.

Desde la aprobación de la Ley de la Democracia para Cuba de 1992 y la Ley de Solidaridad Democrática y Libertad Cubana de 1996,  el gobierno de los EE.UU. autorizó a prestar “ayuda” abiertamente y de manera legal a individuos y organizaciones no gubernamentales independientes para promover el cambio “democrático” en Cuba.

El Consejo Nacional de Seguridad, la CIA, la NED, la USAID, la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), el Pentágono, el Departamento de Estado, el Departamento del Tesoro, el de Comercio, el de Inmigración, el de Justicia, el de Agricultura, la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, las agencias de la comunidad de inteligencia: todas las fuerzas del Imperio fueron lanzadas contra la Isla, operando de conjunto para cumplir la misión de poner de rodillas al pueblo cubano.

Para los años del 2012 al 18 estos planes cambiaron solo en detalles, aumentando los fondos destinados a ser administrados por la USAID para facilitar las comunicaciones y el acceso a Internet de “la sociedad civil” en Cuba, para apoyo a los “prisioneros políticos”, para el entrenamiento de activistas de los grupos de Derechos Humanos, y los agentes de cambio hacia la democracia, etc. Se destinan fondos igualmente al soporte tecnológico y entrenamiento de líderes de grupos de “opositores” integrados por artistas, músicos, blogueros, etc, así como la fabricación de grupos “afrocubanos”, otros grupos minoritarios y algunas organizaciones “religiosas”.

La USAID de hoy, es la misma USAID de Mitrioni, de Condor, de Génesis, de Zunzuneo, World Learning  y de tantos y tantos proyectos contra nuestra América y en especial contra Cuba, tiene las manos manchadas de sangre e ignominia, los cubanos les conocemos bien.

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