Cuba en la Cumbre: Vergüenza contra dinero

Por: Raúl  Antonio  Capote  

Toda cumbre tiene su abismo, dice un antiguo proverbio andino, en el hecho que nos ocupa, se pudo ver con claridad la certeza de la sabiduría popular.

La Cumbre de Lima, convocada bajo la sombra del águila calva, mostró el inmenso abismo que existe entre los intereses de los pueblos de la Patria Grande y los gobiernos entreguistas y genuflexos del Continente, prestos la mayoría a acatar y hacer suyos el discurso injerencista y colonialista del amo del norte.

Bajo el mando gobierno yanqui y de su ministerio de colonias, la OEA, para vergüenza histórica de quienes se prestaron al juego, se condenó a Venezuela y se alabó el criminal bombardeo a Siria, se intentó legitimar a mercenarios y terroristas y presentarlos como representantes de la sociedad civil cubana.

La Cumbre fue un abismo de vergüenza para los genuflexos vasallos de la doctrina Monroe,  para los pueblos liderados por Cuba fue, una vez más,  la cumbre de la dignidad.

Cuba, Venezuela, Bolivia se irguieron ante el oprobio y Bolívar y Martí cabalgaron por los predios peruanos, seguidos por los pueblos irredentos de Nuestra América, en cuadro cerrado, como la plata en las entrañas de los Andes.

Cuba llamó a la lucha por la unidad, enfrentó calumnias e intentos de silenciar la voz de sus oradores, denunció las campañas contra Venezuela, defendió principios y verdades, sin miedo, con argumentos, ocupó los espacios que legítimamente le pertenecen y expulsó de ellos a los traidores.

Brillo la moral del pueblo de Fidel y de Raúl, esa fue la fuerza contra la que se estrelló la voz de los mercenarios.

Alguien preguntó a uno de los integrantes de la Delegación Cubana a la Cumbre de los Pueblos, con qué contábamos los cubanos para vencer a la coalición de la derecha continental y este le contestó como un relámpago, usando la frase de El Mayor “Con la vergüenza de los cubanos” y otro agregó, “Vergüenza contra Dinero, eso es esta Cumbre, es la cumbre de la vergüenza y la dignidad de la América Nuestra, frente al dinero del Imperio”

Cumbres y abismos, dignidad y verdad frente a la bajeza, la calumnia y el miedo de los cipayos.

Por las calles de Lima ondeó libre la bandera de la estrella solitaria, se escucharon los cantos y consignas de la juventud libre de Cuba, se oyó la rumba rebelde y se bailó al compás de nuestro son,  se sintió la alegría de un pueblo orgulloso y solidario, que tendió la mano a todo el que quiso estrecharla, pero que rechazó indignado cualquier intento de mancilla.

Pinos viejos y pinos nuevos se juntaron, como lo que son, esa arcilla moldeada con el amor de siglos de lucha, de historia, de anhelos de ver crecer soberana a la Patria

Brilló la cultura, la educación, la sensibilidad, la pasión propia de nuestra esencia. Fuimos en Lima la voz de los sin voz. La Cuba de Martí y Fidel fue la cumbre y tendió puentes frente al abismo. Allá estuvo Roa en la voz de nuestro Canciller y Raúl en la de nuestros jóvenes, todos con la mirada y el corazón puestos en la patria siempre cercana, seguros de nos contemplaba orgullosa.

 

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