Doble feminicidio conmociona Argentina

Por: Maylín Vidal
Dos nuevas víctimas, otros dos nombres que pasan a esa fatídica e interminable lista de feminicidios en una Argentina que, pese a reiteradas campañas, sigue en ese agujero negro y vuelve a sufrir el asesinato de dos mujeres.

Ahora es la provincia de Chaco la que se viste de luto tras la triste noticia que llena nuevamente cintillos y titulares de la prensa: Fátima y Magdali, dos jóvenes desaparecidas desde hace una semana, fueron halladas degolladas y las miradas apunta a la pareja de una de ellas.

Tras una intensa búsqueda sus cuerpos fueron encontrados sin vida en un descampado, después que el domingo pasado un vecino de Quitilipi, una zona rural de Chaco, percibiera malos olores y la presencia de aves a la vera de un camino rural. Allí estaban los dos cuerpos desnudos y degollados.

Chaco amanece con dolor y tristeza y con un grito que se viene replicando desde hace varios años en un país que, pese a la concientización social, sigue golpeado por este flagelo que parece no tener fin. “Ni una menos”, es el grito colectivo desde el corazón de Chaco hasta Buenos Aires.

La fiscal de la causa, Liliana Lupi, dispuso en las últimas horas un allanamiento de la vivienda donde una de las jóvenes residía con su actual pareja y en la que se secuestraron elementos de interés para la investigación, reportaron medios de prensa locales.

Madgali tenía 22 años y había salido con su amiga Fátima Florencio, de 18 años, la semana última y nadie había vuelto a saber de ellas. Aunque aún no hay un dictamen final, se presume que fueron abusadas sexualmente antes de ser asesinadas.

Las principales sospechas recaen en Cristian Sabalich, el novio de Magdali, de quien hasta ahora no se sabe nada, como si la tierra se lo hubiera tragado desde el mismo día que desaparecieron las jóvenes.

En casa de Sabalich los investigadores encontraron la documentación de una moto cuya llave estaba en un pantalón, cerca del lugar donde abandonaron los cuerpos. La policía busca intensamente al prófugo, para quien ya se habría librado una orden de captura internacional.

La lucha contra los feminicidios parece una batalla interminable en Argentina, un país donde cada 30 horas se da un caso de este tipo y que, pese a las marchas, movilizaciones e intensas campañas, nada parece controlarlo. Con estos dos casos ya se registran cuatro asesinatos de este tipo en Chaco, las víctimas no pasan de los 32 años.

Aún está latente otros que sacudieron el país el pasado año como el de Micaela García, la joven de 21 años que fue hallada en Gualeguay, provincia Entre Ríos, o el de febrero pasado que conmocionó a todo el país: el de Camila Borda, la niña de 11 años hallada muerta en Junín, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires.

En febrero pasado se conoció que más del 70 por ciento de las mujeres asesinadas intencionalmente durante 2016 en la capital argentina fueron víctimas de feminicidio, lo que representa un aumento del 10 por ciento, en relación con 2015.

Argentina atravesó en los últimos tiempos por una de las etapas de mayor violencia contra las mujeres con cifras realmente preocupantes sin contar denuncias por maltrato y agresiones. Pese a marchas, movilizaciones y leyes, lejos de parar, este flagelo ha arreciado.

En aras de tratar de ponerle fin a esta triste realidad, las autoridades realizan una fuerte campaña en diversas partes del país. En Buenos Aires, por ejemplo, en las estaciones del subte, como se le conoce aquí al metro, hay varios carteles en el que llaman a la población a tomar conciencia sobre este problema. Pero los femicidios no cesan.

Hoy la pregunta que vuelve a salir a flote es qué hacer o qué pena aplicar a personas que cometan asesinatos de este tipo y cómo desterrar de una vez por todas un fenómeno que golpea con fuerza a Argentina y al resto de los países de Latinoamérica.

Tomado de Prensa Latina

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