El derecho al olvido

Por: Asniel Rodríguez

El inmenso volumen de información que se almacena a diario en los servidores, combinado con los cada vez más poderosos motores de búsqueda que permiten localizar cualquier dato en cuestión de segundos, y con extrema facilidad; pueden significar el fin del olvido y de la privacidad.

Recuerdo en mi niñez escuchar decir de alguien que cometía algún acto deshonroso, o de algún vecino que decidía seguir con su mujer después de que “le pegaran los tarros”

¡Va a tener que mudarse del pueblo!

En esa época el problema se podía resolver fácilmente permutando la casa; la gente recordaba por un tiempo el hecho y después caían en el olvido; su lugar era ocupado por otros asuntos de esos que alimentan la avidez de novedades de la gente en los bateyes.

Difícil tarea tendría hoy mi vecino; ya no podría resolver el problema cambiando de pueblo, porque el internet ha hecho del mundo un solo pueblo grande; su historia sería aventada en las redes sociales para satisfacer el morbo de algunos malos vecinos de la aldea global, y habría que pedirle a Google desindizar el chisme y esperar unos cuantos meses o tal vez años, porque la empresa ha recibido 671.463 solicitudes desde el 2014.

 

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