El derecho a escoger: Protección o resignación

Por: Yaniuska Macías Rivera

El derecho a escoger, visto como la posibilidad de satisfacer las necesidades de los consumidores de acuerdo con sus expectativas, gustos y preferencias, constituye hoy un tema controversial en Cuba en consonancia con las posibilidades y condiciones específicas de la economía nacional.

Para la mayoría de la población que acude a las entidades del comercio minorista en el país, el ejercicio de selección transita primero por la decisión de a cuál establecimiento de las diferentes modalidades creadas en el sector estatal, cooperativo o privado podrá tener acceso, según el poder adquisitivo de la moneda con la que pueda comprar.

El resultado de esto es que en numerosas ocasiones, las opciones se resumen a cubrir las necesidades básicas más allá de las expectativas, gustos y preferencias a la hora de elegir un bien o servicio si se tiene en cuenta la correlación existente entre los precios y salarios actuales.

Al llegar entonces al establecimiento escogido, para ejercer el derecho como consumidor, urge la información veraz y oportuna para que la comercialización y la satisfacción del cliente sean efectivas.

Pero, ¿realmente sucede así? No en la mayoría de las circunstancias, cuando son más los ejemplos de maltrato, desinformación e inconformidad con la calidad en detrimento de una adecuada atención y buen trato a quien debe ser considerado como un actor vital para el desarrollo de la economía.

Y en ese momento surge la polémica: ¿protección o resignación?

El hecho de apartar las conductas que priven a los consumidores de hacer valer plenamente sus derechos, comienza por un mayor conocimiento de los mismos y su consecuente defensa.

Escoger implica distinguir lo que más se ajuste, en este caso, a los intereses propios y para eso se requiere de toda la información necesaria sobre el producto o servicio que se oferta y el acceso directo a estos.

Ejemplos positivos al respecto se ven en varias áreas de venta en las tiendas recaudadoras de divisas, donde el cliente tiene la posibilidad de alcanzar un bien, documentarse sobre su correcta cantidad, características, composición, fecha de caducidad y decidir si efectúa o no la compra.

Sin embargo, todavía en algunos agromercados se viola este derecho, al existir manifestaciones por parte de los dependientes en contra de las expectativas, gustos y preferencias de las personas por algún producto.

Sobre protección al consumidor, hay mucho que decir y más que mejorar, aunque en la propia Constitución de la República de Cuba el artículo 63 plantea que todo ciudadano tiene derecho a dirigir quejas y peticiones a las autoridades, y recibir la atención o respuestas pendientes en el plazo adecuado conforme a la ley.

De igual modo, las regulaciones jurídicas deben trascender el ámbito de los establecimientos del Ministerio del Comercio Interior hacia otras entidades económicas y sociales en las cuales se consumen también bienes y servicios.

ACN

 

Un comentario sobre “El derecho a escoger: Protección o resignación

  • el 28 abril, 2018 a las 2:24 pm
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    Depende desde donde se mire, pueden haber cientos de vendedores en un terminado lugar o país, ud. escoge a su gusto, si va a uno y éste en vez de tratarlo con la atención que ud. merece o como quiere que lo traten, con atención y cortesía, muy sencillo, me voy para el de al lado, y cuando eso se lo hagan varias veces, el vendedor se tendrá que dar cuenta que la atención que presta tiene que cambiarla.
    Si ud se refiere a los cubanos de ahora puede que tenga razón, pero yo recuerdo que antes el que no atendía bien tenía que cerrar el negocio.
    Ahora se puede dar el caso que ese que no te atiende sea el único que tenga el producto que ud. quiere comprar, entonces o lo coge o se marcha sin el producto.
    Pero recuerdo una vez en Cuba, fui a comprar frijoles negros que estaban a 7 pesos la libra,él que estaba delante de mi le dijo al que estaba vendiendo, le pagó a 10 pesos todos los frijoles que ud. tenga ahí, el vendedor, enseguida le amarró todos los frijoles y yo me quede sin frijoles, después de esta anécdota, el vendedor no vendió más nunca sus frijoles a 7 pesos.
    Bueno creo que he dejado mi opinión bien claro.

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