Venezuela todos a defender el petróleo

Por:  Edgardo Antonio Ramírez

El sabotaje de la industria petrolera en Venezuela en el año 2002 orquestado por el gobierno de Bush y la ExxonMobil y ejecutado por los gerentes apátridas fue un ataque al corazón de la economía venezolana con el fin de derrocar al presidente Chávez y para apoderarse de las reservas de petróleo principal recurso natural estratégico.

La Ley de Hidrocarburos promulgada por el comandante Chávez aseguraba el uso soberano por parte del Estado para impedir la privatización de PDVSA, combatir la pobreza y fortalecer la soberanía del Estado Nación. El sabotaje fue estructural ya que lograron destruir significativamente las infraestructuras y tecnologías de la producción, almacenamiento, transportación, refinación, mantenimiento, comercialización y seguridad; así como el cierre de las ventas de la industria.

El sabotaje fue cruento, público y notorio los partes diarios de guerra eran dados a través de las radios y televisoras privadas por los apátridas sindicalistas de la CTV, empresarios de FEDECAMARAS y gerentes convocando a la guerra fratricida, a derrocar al presidente Chávez y a la paralización total de PDVSA.

Igualmente buscaban bajar el precio justo del petróleo que garantizaba los ingresos para el desarrollo de la nación del gobierno revolucionario, y a su vez, se planteaban desmontar la política exterior petrolera vinculada a los procesos unionistas y de integración de América Latina y el Caribe. Así como torpedear los acuerdos estratégicos con los países compradores a futuro, como: China, India, entre otros; y además fraccionar la defensa y consolidación de la OPEP.

La unidad cívica militar en torno al liderazgo de Chávez no sólo recuperó la soberanía de la estatal, sino que levantaron la producción (reducida a 35 mil barriles diarios); garantizaron la refinación y los compromisos de ventas; y despidieron aproximadamente 18 mil operadores del sabotaje.

Igualmente se repararon los daños de la infraestructura y se activaron las ventas de crudo, cuyas pérdidas se calcularon aproximadamente en 30 mil millones de dólares. La solidaridad de los países y pueblos de la OPEP, Rusia, China, Brasil, Angola y Cuba, entre otros, fue crucial para derrotar el sabotaje de PDVSA.

Asimismo, se inicia la desarticulación del control y la dependencia corporativa de las transnacionales de Gran Bretaña, Holanda y Estados Unidos, que le habían impuesto el papel extractivista a Venezuela (desde 1920 hasta 1970 fue el principal productor y exportador de petróleo) en la división internacional del trabajo del sistema capitalista a partir del siglo XX a fin de asegurarse las reservas estratégicas de petróleo a muy bajos precios, para las guerras de los dominios imperialistas.

El triunfo del pueblo configuró con la dirección de Chávez el salto cualitativo que garantiza la distribución justa de la renta petrolera; así como la organización de los trabajadores revolucionarios y la política integracionista en torno a la energía.

La victoria articulaba una nueva correlación de fuerzas favorables para garantizar la inversión del desarrollo social económico y la nueva geopolítica petrolera; pero no se erradicaba la raíz de la acultura del rentismo petrolero, ya que la traición operaba silenciosamente dentro de la revolución; puesto que las mafias de la corrupción se mimetizaron y expandían su poder de forma encubierta a mediano y largo plazo.

PDVSA continúa bajo el asedio con el presidente Obama quien tiene formación académica en petróleo. En esta perspectiva ejecutó la política de bajar los precios con la extracción aproximada de 12 millones de barriles diarios por medio del fracking incorporados al mercado a fin de golpear a los Estados enemigos con economías petroleras, como: Rusia, Irán, Libia, Siria y Venezuela. Además, iniciaba la guerra para derrocar a los presidentes de Siria y Libia y destruye sus economías.

El Decreto injerencista impone el bloqueo financiero para aislarnos internacionalmente y a lo interno con la guerra económica genera la descomposición y el descontento social del pueblo. Aunado la traición de 3 innombrables exministros de petróleo y expresidentes de PDVSA y decenas de gerentes, que dirigían las mafias corruptas que desmontaron la operatividad de PDVSA y sus compromisos de ventas de petróleo en el mundo.

A pesar del asedio imperialista el pueblo legítima la victoria contundente del presidente Maduro, quien traza 6 lineamientos para asegurar la paz, la reactivación de la economía productiva, la ética contra la corrupción y burocratismo, la protección y seguridad social del pueblo, la defensa de la soberanía de los ataques imperialistas y ratifica la concreción y desarrollo del socialismo bolivariano.

El racista Trump profundiza la guerra económica y el bloqueo financiero sus misiles están dirigidos a golpear la economía petrolera. De ahí que sus primeros ataques financieros son directos a PDVSA para afectar su funcionamiento, disminuir los ingresos de la nación y afectar el bienestar del pueblo venezolano.

Se vislumbra la estrategia victoriosa que dirigió en cuerpo y alma el comandante Chávez cuando le antepuso al sabotaje de PDVSA la contraofensiva del Estado Mayor Político de la revolución sin delegar la dirección. El presidente Maduro dice que se dedicará en cuerpo y alma a derrotar la guerra económica para activar los 15 motores productivos, ha ordenado subir rápido la producción en un millón de barriles diarios.

Es Maduro contra Trump como fue Chávez contra Bush dirigiendo y ejecutando sin delegar el plan de recuperación de la producción de petróleo, se apoya en la unión cívica militar cuenta con dos mariscales de campo Ali Rodríguez Araque (conocedor por experiencia de la estrategia victoriosa) y Manuel Quevedo y con las fuerzas socialistas de trabajadores de la industria, de la FANB y del pueblo.

A Venezuela le toca defender a PDVSA, como lo hizo en el sabotaje petrolero. Son dieciocho años de ataque contra la industria petrolera. Ahí el eslabón estratégico.

El poder comunal; el poder de la administración de la justicia; los militares; los intelectuales, estudiantes, universitarios e investigadores; las mujeres; los indígenas; los jóvenes; los empresarios; los productores y los trabajadores, es decir el pueblo.

Todos sin excepción debemos tomar la iniciativa y el compromiso de participar con el debate y la praxis social para erradicar el rentismo petrolero y materializar la cultura del trabajo productivo que industrialice el petróleo y gas para darle mayor valor agregado y sean las palancas estructurales, veloces y complementarias que reactiven la economía con los 15 motores productivos.

La unidad es la vanguardia de las formas de luchas para derrotar la guerra económica y el sabotaje de PDVSA dándole poder al pueblo porque no se puede subestimar el poderoso enemigo imperialista que es un criminal de guerra.

La supervisión con la presencia diaria en los pozos, las refinerías, los patios tanqueros, los llenaderos, los puertos, los oleoductos y gasoductos, las operaciones de mantenimiento, los controles administrativos y contables, los suministros, la comercialización y ventas, las redes eléctricas y computarizadas, los sistemas de seguridad, es decir tener el control del funcionamiento integral de PDVSA; para asegurar el seguimiento y control de las órdenes de operaciones y el correcto  cumplimiento de las metas de la planificación con ejecución eficaz y eficiente.

El bloqueo financiero y el bloqueo tecnológico exige que debemos derrotar el sabotaje, la corrupción (los multimillonarios contratos en divisas por la importación de productos y tecnologías para la operatividad de la industria, la sobrefacturación de las ventas de petróleo y de los lubricantes) el burocratismo, la ineficiencia y la desmoralización; organizando la unidad y el despliegue del plan de recuperación de PDVSA supervisando las metas, creando y socializando el conocimiento liberador.

Cuba es una nación con poquísimos recursos naturales estratégicos y tienen más de 50 años bloqueados por el mismo enemigo, ¿Cuál es su aporte?: su ejemplo, liberaron el desarrollo de las fuerzas productivas, creando y sustituyendo las tecnologías, piezas, repuestos e insumos; desarrollaron las formas de organización socialista y el control contable que tienen como base la participación técnica política del pueblo.

Para que el trabajo creador y la innovación logren la ejecución eficiente y eficaz de la planificación del plan; sin permitir la impunidad y el incumplimiento de los corruptos y burócratas, sólo así reactivaremos a PDVSA y a la economía productiva; y consolidamos la independencia y la soberanía del Estado y la nación.

La victoria se vislumbra cuando el presidente Maduro reafirma que su prioridad es convertir a Venezuela en una potencia económica. De ahí que ha exigido incrementar la producción a un millón barril de petróleo diario, para ello se debe identificar cual son los hidrocarburos más rentables para producir: los livianos y medianos de los pozos marginales o pozos menos explotados, o los extraídos por las empresas mixtas; los que se encuentran en los yacimientos con gas asociado o sin gas asociado, ya que los hidrocarburos es la palanca más veloz y estructural para reactivar los 15 motores productivos:

El presidente Maduro estará al frente de la batalla dirigiendo el Estado Mayor Político de la revolución golpeando las tácticas del sabotaje de PDVSA, supervisando el cumplimiento de las metas de producción, los planes operativos y de mantenimiento, y de las alianzas de la geopolítica internacional; sin delegar la revisión de las cuentas de los ingresos para la inversión y de los costos de los procesos operativos; exigiendo máxima eficacia y eficiencia del desempeño de los ministros, directores, dirigentes y de los trabajadores.

A la carga compañero presidente y compatriotas a sepultar el facilismo, dependencia, corrupción y burocracia del rentismo petrolero, para lograr la transformación de PDVSA hacia una corporación socialista que impulse la Venezuela potencia económica bolivariana socialista con el uso soberano y la multiplicación de la diversificación del petróleo a través del trabajo creador, innovador y productivo.

Profesor Edgardo Antonio Ramírez

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