Miguel Díaz- Canel Bermúdez: “Díaz” en Holguín; Igual que siempre

Por: Aroldo García Fombellida

Hace pocas horas concluyó en tierra Holguinera la primera visita como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz- Canel Bermúdez, investido para tal responsabilidad en Abril último por decisión de los integrantes del Consejo de Estado recién elegido, que es de hecho, la genuina representación de nuestro pueblo.

Pero ocurre que más allá de la lógica prominencia que se otorga a esta visita, su presencia en Holguín nos avizoraba otras aristas muy especiales, que consecuentemente crearon expectativas, en los dirigentes locales, en la población, y hasta en los periodistas, encargados de dar la necesaria cobertura al acontecimiento.

Es que Miguel Díaz -Canel, o simplemente “Díaz” como todos le llaman aquí, es el mismo compatriota que durante más de seis años, “zapateó” cada centímetro de este Holguín que lo acogió como hijo propio, cuando desde su natal Villa Clara, y como parte de su necesaria preparación integral, la dirección de la Revolución, Fidel y Raúl, le encomendaron la difícil misión de guiar los designios políticos de una de las mayores y más complejas provincias cubanas.

Aquí estreno también su designación como integrante del Buro Político del Partido Comunista de Cuba. Es el mismo aquel candidato a Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, que vimos recorrer cada centímetro de los humildes repartos Pueblo Nuevo, La Aduana, Sanfield, durante el proceso electoral, y luego como parlamentario ya elegido por ese populoso distrito.

Es el dirigente dotado de tan especial memoria que reconoce y llama por su nombre a obreros, a artistas, a técnicos, a deportistas, en cualquier municipio de la Provincia.

Es el insomne Presidente del Consejo de Defensa que vimos preparar a nuestro pueblo todo para enfrentar la devastación que se nos venía encima con el Huracán Aig, y luego recorrer, durante meses, a cualquier hora, los sitios más dañados y también más difíciles socialmente, con esa receta perenne que es dialogar, escuchar, ponerse en el lugar del sufrido, y avanzar, siempre avanzar.

Es el mismo, que en medio de aquellas muestras de haber sacado sobresaliente en las lecciones cotidianas, legadas por el Che, compartía con los periodistas un par de panes “de corteza dura” que pudiera aparecer en el camino, o compartía igual no tener nada en aquellos sitios semidestruidos en los municipios de Banes, Gibara o Antilla… Es el mismo que decidió echar raíces familiares en Holguín, el que aun sus muchas responsabilidades dedicaba al menos unas horas del fin de semana a su pasión por el softbol, donde por cierto sobresalía como lanzador, temible para el equipo de la Prensa.

El jueves anterior fue el día esperado. Estuvo en Antilla que florece y promete, ante el inminente proyecto de turismo. El mismo Antilla casi destruido por el Huracán. Caminó por el territorio de Mayarí, y disfruto palpar lo que muchas veces vio en sueños…el trasvase, el agua, las plantaciones de arroz, y de otros alimentos. Estuvo en Biran, para agradecer y jurar lealtad.

En el Valle de Mayabe lo esperaban todos los dirigentes políticos y del gobierno de la provincia holguinera pero Díaz optó por caminar, y sin previo aviso, ir a encontrase con el pueblo que colmaba cada instalación, y  conversó con los niños y sus padres, y vio sin intermediarios todo lo que sigue siendo su denominación de “pulmón verde para Holguín”.

Después, volvió a encontrarse con sus electores del entrañable Pueblo Nuevo barrial, rodeado de la humildad de su gente, y lo vimos feliz, con la vista colmada de todo lo que se le ofrece a los pobladores de ese barrio en el remozado policlínico.

Al salir, dejo atrás el lógico dispositivo de seguridad y fue a encontrase con la gente, allá, a cien metros del policlínico, y de pronto vio a los choferes de siempre, a Daguito, su humilde conductor durante seis años en Holguín, y a los demás del Partido, del Gobierno, y allá fue a abrazarlos uno a uno.

Poco después, la barriada de nuevos edificios de Villanueva 3 en Sanfield, donde recordó que fue de los primeros sitios conocidos en Holguín cuando la zona era un enorme basurero, colmado de marabú y otros males, y allí saludo a miles que le vinieron a estrechar las manos, o a saludarlo desde los balcones. Pero faltaba aun lo principal de la jornada.

Atardecía con sol como si fuera mediodía en el centro de la ciudad de Holguín, cuando de pronto El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, llega al tantas veces visitado Parque Calixto García, desciende de un vehículo, y se encamina a un restaurant recién concluido, uno más de los hermosos proyectos locales que animan la Ciudad de los parques y hacen de esta provincia una referencia nacional.

Apenas transcurren cinco minutos. A la salida ya hay miles de personas de todas las edades que lo esperan, para saludarlo, para mostrarle miembros de la familia, que están bien de salud, que se graduaron de la universidad, que están crecidos, y también para abrazarlo, y hasta para piropearlo.

No faltan las fotos y hasta los “selfies”. Sus compañeros le indican abordar el vehículo, pero prefiere seguir a pie, como siempre lo hizo aquí. Y va hasta su entrañable cafetería “Las Tres Lucías” que impulsó y vio nacer, sigue hacia el “Rincón de las Romerías”, donde en improvisada tribuna conversa con el pueblo.

Se le ve feliz, muy feliz. No se detiene, y sigue entonces más arriba, corta camino, porque los conoce bien, y ya llega a la Pizzería Roma, enseguida va a conocer el centro de servicios gastronómicos “El Bucan”. Pasaron dos días. Ahora, la primera visita del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, es historia.

Pero en presente, muy en presente, los Holguineros y Holguineras llevan en sus corazones el feliz momento del reencuentro. Díaz es el mismo de siempre. No hay casualidad. Los buenos de raíz, de corazón, y de convicciones, los líderes de verdad, jamás cambian su casaca.

Cortesía del corresponsal de Radio Rebelde en Holguín, Cuba.

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